Me salvo un recuerdo nuevo, sin darse cuenta, sin querer y sin consciencia. ¡Oportuno si lo hay!.
Con apodo de santo y apellido disonante, un buen vocabulario, un rico diccionario y una forma de hablar muy peculiar. Tengo relaciones con sus palabras. Me atravesaron sin lograrme matar. Fueron caricias lejanas.
Todavía no conozco su olor, aunque hay tabaco en el aire. No conozco sus manos, se que son ejecutantes, amantes de las cuerdas que suenan bien. No conozco sus labios, sólo los imagino, pegados, olvidados, en el borde de alguna copa, en el pico de una botella. Si conozco su escritura y su sensibilidad compleja. Su entera transparencia, de términos despreocupados. Me hace pensar, quizá pueda soñarlo y amanecer contenta. Quizá por su gracia soy completa. Una obra de arte mal curada, trozos unidos con cinta scotch.
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