Es muy temprano, post madrugada, el único sonido en el aire es la alarma de su despertador. Abre los ojos con muy pocas ganas, mira el techo, blanco, negro, gris, según sus ánimos de lunes por la mañana. Por la ventana sólo se veían grietas que bloqueaban la misión del sol.
Rasca su cabeza, vieja costumbre que no puede evitar, se despeina un poco y pisa el suelo frío, plano, firme, con el pie derecho por supuesto, como para variar la suerte de aquel día.
Logra incorporarse, refriega sus ojos, sus pestañas, las despega, y mira hacia atrás, su cama desecha, revuelta, solitaria, vacía. Las arrugas de las sábanas demuestran la inquietud de su sueño, el ruido en su inconsciente. Ella de pie, esta vez frente al espejo, ya lavándose la cara para cambiar los bostezos por nitidez, las ojeras por un poco de alegría. Se mira, sonríe, tararea una canción mientras bate con furia el primer café de los tantos que tomará a lo largo de su jornada, de su rutina, para no dormirse más, para mantenerse despierta, sin perderse , ni marearse, ni estancarse, ni olvidar.
El primer trago amargo, el segundo más ameno, el azúcar se mezcla sin permanecer en el fondo de la taza. La dulzura se eleva por única vez. Sólo en su café, ella es más bien fría, más bien agridulce, ni muy ésto, ni muy aquello, un remolino, similar al de su pelo. Le cuesta peinarse, desenredarse, concentrarse, desatarse. Le cuesta, pero puede, siempre puede, es tenaz, detesta las debilidades y sueña con ganar.
Sale a la calle con la frente en alto orgullosa de que el sol le pegue en la cara sin dejarla ver. Mientras, el viento helado, típico de invierno, le revuelve las ideas, los cabellos y las piernas, éso le recuerda lo fuerte que debe marcar cada paso para no caer. Perfecta metáfora momentánea. Nunca podria dejarse, soltarse y ser del viento, necesita saber con exactitud por dónde anda, por donde debe ir, aunque detesta la rutina.
Gira a la esquina, cruza la calle, escucha bocinas, se choca con personas que viven apuradas, critica pero es igual. Los minutos casi nunca son suficientes en su reloj. Lee carteles, anuncios, un titular de un diario rápido al pasar, sin detenerse de más, desea evitar malas noticias, "suficiente con la consciencia de uno", piensa para sí.
Entre libros, canciones, melodías, risas,palabras, idas y venidas, poco a poco oscurece su día. Su lunes ya no es tan lunes, es un poco mejor, al fin y al cabo no fue tan malo. Se acerca el martes y él no está. Llega la noche y él no está. La cena enfría y él no está. La tele suena porque él no está. Los silencios se vuelven perversos y la memoria sagaz, ella se quiebra hasta quedar en reposo una vez más. Gira hacia un costado y deja caer un brazo. No se aferra, duerme sola, cierra los ojos y él está, más vivo que nunca en sus suburbios más ocultos.
Alina Fabre Oria.
Todos los derechos reservados.-
La dependencia genera demencia, la demencia, ganas de no ser.
La invención de un mundo paralelo procreado por nuestra poco, genuina, pero fuerte suposición, nos lleva a vivír dos tiempos: el propio y el ajeno, nuestra vida y la de "aquellos". "Aquellos" sin nombre, sin títulos y condecoraciones, porque no merecen ser llamados, ni pronunciados, mucho menos invocados. Entonces me pregunto ¿quién es el culpable, si los hay?,¿el chancho o quien le da de comer?.
¿Quién ostenta o predica falso amor o quien cae en semejante vil trampa?.
¿ Quién cruza las líneas de limitación?, ¿quien cree saberlo todo o quien peca de ignorancia y nunca sabe nada?. ¿Quién es peor que el peor?, ¿quien acepta una vida por cansancio y sin ganas, o quien se niega a vivirla por el miedo al "que dirán?.
¿Quién es quién en el reparto de papeles?, ¿quien vive usando una careta o quien usa más de dos?.
¿Quién soy yo?, ¿quién sos vos?, ¿quién soy yo cuando estoy con vos?.
Cuando dejo de encontrarme a mí misma y te encuentro sólo a vos, me doy cuenta que estoy parada en la sima de una vida en extinción.
No apaguemos nuestras luces para que brillen quienes solo viven para opacarnos.
Tatuemos en la memoria que el amor cuando daña no es amor y que muchas veces es mejor contemplar a la soledad a dejarla tan atrás que por vivir de malas compañías, nunca más nos volvemos a encontrar.
Alina Fabre Oria.
Todos los derechos reservados.-
Hay amores que opacan la soledad y otros que llegan simplemente para evitarla...
Es difícil escribir y expresar concretamente cuando de sentimientos es el caso. No se si es posible materializar las acciones del alma sin equivocarnos, sin caer en los extremos, en las disputas, en los dilemas.
¿Hay palabras que describan el amor exactamente?. ¿Estamos todos bajo una misma definición, como quien busca en un diccionario o lee un manual de instrucción?. ¿Hay reglas?. ¿Y si no me adapto?, si decido quebrantarlas, romperlas, crear las mías. ¿Quien puede decirme algo?, ¿quien es dueño de la verdad cuando el corazón es quien habla?, ¿quien escucha con claridad sus latidos, sus saltos, sus emociones, sus momentos de debilidad?.¿Cómo sé cuando lo que tiene que ser es y si lo que es es verdaderamente lo que debe ser?.¿Qué pasa cuando se mezcla el querer, el deber, el amar, el poder, la negación, la tentación, el miedo y la pasión?.¿Cuándo los verbos, sustantivos, adjetivos, descripciones, narraciones, historias, libros, tradiciones, fabulas, mitos y enseñanzas no alcanzan?.¿Cuándo yo tengo que armar mi historia, mirar el suelo, pisar con firmeza y saber donde estoy parada?. ¿Si lloro de felicidad, si lloro de melancolía , si lloro de tristeza, de dolor, de consuelo, de cansancio o por todo eso junto?.
Si lo que me hace bien, es lo que me hace mal ,¿como puedo encontrar el eje para no cruzar a cualquier lado sin perder la cabeza? .
Cuando lo lucido es traslucido,¿ debo huir o debo enfrentarlo?.
Si no me gusta lo que veo y amo los espejismos, si cierro los ojos y dejo las imágenes correr como una vieja película diapositiva, por todos los recónditos espacios libres en mi interior, donde abunda la tranquilidad solo por un par de segundos y lo que se repite una y otra vez es una risa, una voz, un rostro, un camino y una flecha en estado total de dicotomía; ¿Qué es lo que tengo que hacer?.
¿Cómo sabemos si el amor que esperamos es el amor que llega?. ¿Si el amor que buscamos es el que sale a nuestro encuentro?, ¿si el amor que amamos no nos detesta?, ¿si el amor es amor y no a la inversa?.
¿Hacia qué mares estamos navegando?. ¿En qué cielos vamos a terminar?...
Alina Fabre Oria.
Todos los derechos reservados.-

Decidí escribir, como casi siempre lo hago, porque más allá de gustarme, en algunos casos o situaciones particulares es mi forma de escape, mis palabras de catarsis, mi cable a tierra, mi encuentro conmigo, mi alma y mi parte más mental, en perfecto equilibrio con mi espíritu. Esta vez fue por esto último la elección, sumada la sensación amarga, la bronca, la impotencia que dejó en mí un llamado telefónico, que en unos segundos pasaré a relatarles. Es la primera vez que hago esto, escribir directamente, en primera persona y dejar más que claro que el texto sí está hablando de mí. Pensé demasiado, por el clásico miedo a lo público, al "qué dirán", aunque los que me conocen bien saben que generalmente no me interesa, pero en este caso particularmente lo tuve, porque se metieron con mi mayor debilidad, con mi único "defecto" incorregible, con el más profundo de mis dolores, se metieron con mi visión del mundo, con mi estética, con lo que me tiene acá y lo que muchas veces hace que tenga profundas ganas de no estar. Se metieron con mis ojos, con mi mirada al 50%, con esa pequeña diferencia que me hace sentir tan distinta a los demás.
Nací hace casi 22 años, un 12 de octubre del año 89, 3 meses antes de la fecha anunciada a mis papás. Mi hermano y yo tendríamos que ser del 9 de enero, del 90 y de capricornio. Por alguna razón, mala praxis, desinformación, tratamientos caros, cual fuese, que en este momento y nunca se me dio la gana averiguar, nacimos seimesinos, pasamos casi tres meses en incubadora y en más de una ocasión nos enfrentamos con la muerte. Mis papas sufrieron mucho, al igual que todos los que nos esperaban, con el amor, la felicidad y la esperanza que se le deposita a un bebe. La expectativa era enorme, sumada al hecho que en vez de ser uno , fuimos dos. Los pronósticos no eran alentadores, la pregunta era ¿sobreviven? y si sobreviven, ¿qué secuelas van a quedar en ellos?. Como es de esperar, al salir al mundo tres meses antes de lo previsto, el desarrollo no es igual al de un bebe que estuvo los 9 mese en el vientre de su madre. Mi mamá siempre fue muy consciente y cuidadosa, mi papá dejó el cigarrillo cuando se enteró de que iba a poder festejar por primera vez su día. Nos cuidaron desde nuestra gestación. Pero a veces Dios, la ciencia, el destino, el azar o lo que sea juega buenas y malas pasadas. A nosotros nos fue bien, si hoy estoy escribiendo esto es porque, según mi analista, tuve fuerza, fue3rza vital, me quise quedar, mi entorno no quería dejarme ir y mi hermano sin mi no se quedaba ni se iba y yo sin él tampoco. Es como le dije una vez "si nos quedábamos, nos quedábamos los dos". Él es no vidente, yo tengo miopía, estrabismo y no veo de mi ojo derecho. Nos operaron con láser a penas nacimos y estuvimos en manos de los mejores oculistas y el mejor pediatra. Mis papas y nuestra familia se encargo de moldearnos y hacernos quienes somos hoy. Fernando periodista, violinista, un caballero, dueño de una percepción suprema, mi fuente de admiración. Yo aprendí muchas cosas gracias a mi condición. Desarrolle cierta sensibilidad que creo tiene que ver con eso. Somos sobrevivientes, de una guerra con la vida. Es nuestra historia, nuestra lucha, como la de muchos, como la de pocos.
Soy feliz siendo quien soy, pero para esto tuve que enfrentarme con situaciones que en parte me fortalecieron pero por dentro me dolieron, me dañaron, me marcaron y me marcan.
El sábado anterior, madrugada de domingo sería, recibí un llamado anónimo. Cuando atendí lo único que se oía eran voces femeninas, distorsionadas. Pregunte quien habla, a lo que respondieron "bizcocho, bizcocho". Lo primero que pensé fue" se confundieron de persona o de número", volví a preguntar, repitieron lo mismo y ahí caí. "Bizcocho, bizcocho" = "Bizca, bizca". Dejé el teléfono sobre la mesa hasta que cortaron.
Las personas somos buenas o malas. Por naturaleza, crianza, vivencias, experiencias. Estas personas tienen mucha maldad en sima. No conmigo, con ellas. Definitivamente tiene mucha bronca, se detestan demasiado, porque pierden tiempo en agredir a alguien, en este caso a mí, en vez de solucionar sus problemas, acomodar su vida y disfrutar de un trago, música o una charla con amigos un sábado a la noche. Uno de mis pensamientos antes de publicar esta nota fue, "si lo hago público, les doy trascendencia, les doy importancia". Es hora de descargarme, de desquitarme, porque no es la primera, no será la última vez que para hacerme sentir mal o agredirme, utilizan, se agarran de mi problema visual. Me parece muy bajo, muy mediocre, caer en un "bardeo físico" para insultar al otro, hay formas mas sanas e inteligentes, pero ¿que voy a exigir de alguien que actúa asi?. ¿Respeto?, no. ¿Altura?, no.¿ Coeficiente intelectual elevado?, no. No puedo exigir nada, no tiempo. Siempre les digo a mis amigas en chiste, "encima que me insultan, me insultan mal, soy miope no bizca, ¡aprendan!". Esto me llevo a recordar viejos momentos de tristeza, de pequeña era "Anteojito", "Chilindrina", "cuatro ojos". A medida que fui creciendo, fue empeorando hasta llegar a la burla maligna, al destroce. Gracias a la educación que recibí en casa, la formación de mis maestros, el amor constante e mi familia mis amigos y la gente que realmente e quiere bien, me tallé, censuré ciertas críticas y comentarios. Vivo expuesta, por mi carácter, desatado, impulsivo, irascible, eléctrico. Es mi esencia, así soy. Me defiendo si me atacan o si atacan a alguien que quiero o que no sabe hacerlo. Inconscientemente me hice así, gracias a ellos estoy acá quejándome libremente, a "viva voz".
Ojeando la revista que viene junto a un diario del domingo, encontré una nota que le hicieron Roberto Bíscaro, un hombre con albinismo que vive en Brasil. Es Profesor en Letras y escritor en su propio Blog, "Albino Incoerente".
Leyendo, él contaba de su lucha propia por ésto, de la gente que es como él y los infortunios que debía pasar por protectores solares caros, un sistema de salud ineficiente, entre otras cosas, y la discriminación que sufrió durante años. También mencionaba:
" ...vi un documental sobre enanos y me pregunté por primera vez como hacían para enfrentar ciertas cuestiones cotidianas , como usar un cajero automático. Nunca lo había pensado, porque mi problema no es la altura, si el tamaño de las letras. El contacto con el otro me está haciendo mirar más allà de mi ombligo y me vuelve más tolerante ante la falta de información. Por eso es tan importante que se muestre en los medios la diversidad y también que se expresen los grupos que se sienten invisibles o perjudicados...".
Me sentí tan identificada con sus palabras, por eso lo cito y estoy frente a mi teclado. Tantas veces lloré, cuestioné a Dios mi estadía en este mundo. No entendía porqué ciertas personas disfrutan del sufrir de otras. Hasta que descubrí que su motor es la crueldad y su impulso vital, su baja autoestima.
Hace unos días escribía: "Es ley, se paga el derecho de vida, de paso y de piso". Mi enojo me hizo motivarme, pensar "encima que tuve que ser diferente, tengo que soportar que otros lo noten, y me lo hagan saber todo el tiempo". Si, tengo que soportarlo.
Todos tenemos una cruz, es cuestión de saberla orientar, de dirigirla hacia el norte.
Gracias por leerme, apoyarme, acompañarme, entenderme y sobre todas las cosas quererme. Cada uno a su manera, desde su lugar y con su estilo.
Desde lo más profundo de mí, con altos grados de sinceridad.
Alina.-