La dependencia genera demencia, la demencia, ganas de no ser.
La invención de un mundo paralelo procreado por nuestra poco, genuina, pero fuerte suposición, nos lleva a vivír dos tiempos: el propio y el ajeno, nuestra vida y la de "aquellos". "Aquellos" sin nombre, sin títulos y condecoraciones, porque no merecen ser llamados, ni pronunciados, mucho menos invocados. Entonces me pregunto ¿quién es el culpable, si los hay?,¿el chancho o quien le da de comer?.
¿Quién ostenta o predica falso amor o quien cae en semejante vil trampa?.
¿ Quién cruza las líneas de limitación?, ¿quien cree saberlo todo o quien peca de ignorancia y nunca sabe nada?. ¿Quién es peor que el peor?, ¿quien acepta una vida por cansancio y sin ganas, o quien se niega a vivirla por el miedo al "que dirán?.
¿Quién es quién en el reparto de papeles?, ¿quien vive usando una careta o quien usa más de dos?.
¿Quién soy yo?, ¿quién sos vos?, ¿quién soy yo cuando estoy con vos?.
Cuando dejo de encontrarme a mí misma y te encuentro sólo a vos, me doy cuenta que estoy parada en la sima de una vida en extinción.
No apaguemos nuestras luces para que brillen quienes solo viven para opacarnos.
Tatuemos en la memoria que el amor cuando daña no es amor y que muchas veces es mejor contemplar a la soledad a dejarla tan atrás que por vivir de malas compañías, nunca más nos volvemos a encontrar.
Alina Fabre Oria.
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