lunes, 29 de octubre de 2012

"LINA DE LUTO".-


Todo estaba perfectamente en su lugar, salvo el cielo que avisaba prontamente caer en pedazos. La gente seguía caminando apurada, chocándose, los autos seguían circulando, las motos, las bicis, todos a mayor velocidad de la habitual. Yo los imitaba, hasta que "algo" instantáneamente hizo que detuviera los pasos, mi cerebro y el corazón. Tuve que dejar caer el auricular, mis oídos jamás me engañan. Cantaba una voz, se expresaba con ganas, y la acústica sonaba y sonaba. La distancia me impedía distinguir cuál era la canción, al interprete lo conocía y él a mí, de cabeza a pies. No estaba equivocada, mi corazón me delato al comenzar la taquicardia. 
A medida que avanzaba, el aire me faltaba, estaba agitada. Quedé de frente a la ventana, paralizada, mientras sentía que la lluvia me invadía los huesos. No existía el mundo, ni el alrededor, ni la gente, ni el clima, ni los autos, no existía nada, salvo la guitarra y la voz que sonaban, el vidrio que nos separaba y yo. De repente el silencio se apodero de todo y de todos. La voz quedó en off. Hubo un ruido de carraspera, un suspiro y una mueca que me invitaba a pasar. Entre a ése bar, y sin darme cuenta quede de espectadora en primera fila,sentada en el bar al que hacía meses no asistía, del cual sus veredas no podía siquiera pisar. Estaba hipnotizada. Compartimos el trance.
"A milímetros de Dios ,a milímetros del odio, a milímetros de vos, a milímetros del rojo, a milímetros del sol, a milímetros del polvo. Cortar, cortar, cortar lo que no da,
soltar tu globo de felicidad", cantabas Aznar, como cantabas Spinetta, Drexler y tantos otros más que no podía ni escuchar para no recordarte. Ése día fue especial, ésa tarde fue especial. Terminaste de cantar, recibiste agradecidos los aplausos, apoyaste la guitarra en la banqueta y viniste hacia mí. 
- ¿Cómo estas "bonita"?, ¿qué queres tomar?, preguntaste con la amabilidad que te caracteriza.
Yo seguía en shock, sin entender que hacía ahí sentada escuchándote y mirándote como lo estaba haciendo, descaradamente. 
- Un café, respondí tartamudeando, hasta que me despabilé. 
Hablamos horas y horas, de nuestras vidas, actividades, música, viajes y literatura. Hasta que nuestras tazas tocaron el vació y nuestras ganas la sima. 
-¿ Te puedo abrazar? Te quiero abrazar. Preguntaste, afirmaste y me abrazaste. Siempre fuiste convincente, inmutable y decidido, el triple de frió que yo. Te admiraba por éso. 
Me desplome por completo, entregándome al momento y a tu confianza. Me agarraste la mano y me llevaste hasta la puerta.
-Vamos a soñar un rato, un ratito, o toda la vida, vos elegís. Me susurraste pícaro.
Asentí con la cabeza y no pude evitar sonrojarme y sonreír. 
Caminamos un par de cuadras apretujados, el viento era frío, la noche otoñal. 
Paramos frente a esa maldita puerta roja que todavía hace ruido. Abriste y me invitaste a pasar. Escaleras arriba todo era distinto. En dos segundos me estampaste un beso y me llevaste contra vos. La casa era un lío, las sábanas eran un lío, mi pelo era un lío, mi maquillaje estaba corrido y mis ideas también. Cuando abrí los ojos ya era otro día, el sol me calentaba la cara. Te veo entrar con una flor y el desayuno, moviendo las caderas al compás del jazz. Te encantaba Ella, la elegiste de fondo esa mañana. Y yo la elegí para enmarcar el principio de nosotros y el futuro de lo nuestro.

Foto: "LINA DE LUTO".-
Todo estaba perfectamente en su lugar, salvo el cielo que avisaba prontamente caer en pedazos. La gente seguía caminando apurada, chocándose, los autos seguían circulando, las motos, las bicis, todos a mayor velocidad de la habitual. Yo los imitaba, hasta que "algo" instantáneamente hizo que detuviera los pasos, mi cerebro y el corazón. Tuve que dejar caer el auricular, mis oídos jamás me engañan. Cantaba una voz, se expresaba con ganas, y la acústica sonaba y sonaba. La distancia me impedía distinguir cuál era la canción, al interprete lo conocía y él a mí, de cabeza a pies. No estaba equivocada, mi corazón me delato al comenzar la taquicardia. 
A medida que avanzaba, el aire me faltaba, estaba agitada. Quedé de frente a la ventana, paralizada, mientras sentía que la lluvia me invadía los huesos. No existía el mundo, ni el alrededor, ni la gente, ni el clima, ni los autos, no existía nada, salvo la guitarra y la voz que sonaban, el vidrio que nos separaba y yo. De repente el silencio se apodero de todo y de todos. La voz quedó en off. Hubo un ruido de carraspera, un suspiro y una mueca que me invitaba a pasar. Entre a ése bar, y sin darme cuenta quede de espectadora en primera fila,sentada en el bar al que hacía meses no asistía, del cual sus veredas no podía siquiera pisar. Estaba hipnotizada. Compartimos el trance.
"A milímetros de Dios ,a milímetros del odio, a milímetros de vos, a milímetros del rojo, a milímetros del sol, a milímetros del polvo. Cortar, cortar, cortar lo que no da,
soltar tu globo de felicidad", cantabas Aznar, como cantabas Spinetta, Drexler y tantos otros más que no podía ni escuchar para no recordarte. Ése día fue especial, ésa tarde fue especial. Terminaste de cantar, recibiste agradecidos los aplausos, apoyaste la guitarra en la banqueta y viniste hacia mí. 
- ¿Cómo estas "bonita"?, ¿qué queres tomar?, preguntaste con la amabilidad que te caracteriza.
Yo seguía en shock, sin entender que hacía ahí sentada escuchándote y mirándote como lo estaba haciendo, descaradamente. 
- Un café, respondí tartamudeando, hasta que me despabilé. 
Hablamos horas y horas, de nuestras vidas, actividades, música, viajes y literatura. Hasta que nuestras tazas tocaron el vació y nuestras ganas la sima. 
-¿ Te puedo abrazar? Te quiero abrazar. Preguntaste, afirmaste y me abrazaste. Siempre fuiste convincente, inmutable y decidido, el triple de frió que yo. Te admiraba por éso. 
Me desplome por completo, entregándome al momento y a tu confianza. Me agarraste la mano y me llevaste hasta la puerta.
-Vamos a soñar un rato, un ratito, o toda la vida, vos elegís. Me susurraste pícaro.
Asentí con la cabeza y no pude evitar sonrojarme y sonreír. 
Caminamos un par de cuadras apretujados, el viento era frío, la noche otoñal. 
Paramos frente a esa maldita puerta roja que todavía hace ruido. Abriste y me invitaste a pasar. Escaleras arriba todo era distinto. En dos segundos me estampaste un beso y me llevaste contra vos. La casa era un lío, las sábanas eran un lío, mi pelo era un lío, mi maquillaje estaba corrido y mis ideas también. Cuando abrí los ojos ya era otro día, el sol me calentaba la cara. Te veo entrar con una flor y el desayuno, moviendo las caderas al compás del jazz. Te encantaba Ella, la elegiste de fondo esa mañana. Y yo la elegí para enmarcar el principio de nosotros y el futuro de lo nuestro.

domingo, 28 de octubre de 2012

"PARIS NOCTURNA".-



Hoy no te escribo fantasiosa e ilusionada, 
hoy no te miro, ciudad enamorada. 
Hoy le escribo a tus escombros y tus callejones, 
a tus noches frías, a tu lado B.
Hoy te imagino encendida, prendida fuego, 
revolucionaria, enfurecida, 
y comparto tu rabia. 
Porque en París también se hace de noche y hay nubes de día. 
Hay puentes y quiebres, 
plazas y callejones, 
museos y casonas desoladas,
artistas y mercenarios, 
cafés y whiskerías, 
albergues y cabarets, 
románticos y mendigos. 
Mientras, yo estoy del otro lado del mundo 
y vos sos lo más cercanos a mis restos del mayo francés.-

viernes, 26 de octubre de 2012

"DE REGRESO A OCTUBRE".-

Mientras leía una nota que hablaba felizmente de este mes. pensaba, cuánta razón, ¡qué lindo que es!, el sol está más radiante, el viento corre en forma de brisa, las pieles salen a relucir, casi se ven las almas en las risas de la gente. Algunas encuestas se encargaron de abordar, a mi entender, muy correctamente, el tema del clima en relación a los estados anímicos, con
cluyendo, que quienes vivían en mayor grado la felicidad, habitaban suelos cálidos, y se contagiaban de ésa calidez.
En las calles todo es distinto, más brillante, hay menos sonrisas pintadas suplantadas por realidades. Alegría de la buena, de ésa que es digna de contagiar. Hay mas baile, más, canto, mas chingui-chingui y más punchi-punchi. Ya nadie camina apurado, nadie escapa del frío, de los rincones vacíos, de la oscuridad, porque son inexistentes. Los cuerpos emanan calor, hay esencia humana por todas partes, los callejones se llenan de enamorados que escapan de la luz para hacer el amor, en las esquinas hay payasos, músicos, bailarines, canillitas, limpia vidrios, malabaristas, andan y abundan como hormigas. Las plazas se llenan de juventud, los árboles estan más verdes que nunca y las flores arman un desfile. En octubre festejo mis años, mis vivencias, mi vida. En octubre recuerdo a Lennon y al Che Guevara, el amor y la lucha, la espiritualidad y las revoluciones. En octubre suenan más que nunca los Redondos, se acercan las vacaciones, soy más libre de ropa y de ataduras también. ¿Hasta cuándo durarás querido mes de Octubre? Ojalá, toda la vida.-

domingo, 14 de octubre de 2012

"NÚMERO 23".-

Mientras la vida nos da vuelta como las olas cuando están enfurecidas, el viento cuando corre y no nos deja caminar, el sol que pega fuerte en la cara, la lluvia y sus baldazos de agua fría constantes, las nubes que anuncian días grises y el arcoíris que nos deja sonreír de a poco un poco, nosotros vivimos, a pesar de las tempestades, a pesar del éctasis, a pesar de todo, a pesar de
nada. Porque a veces la mochila nos deja sin espalda o la espalda sin mochila, porque sí podemos hacernos cargo de nuestras pestes, nuestras cruces, nuestras marcas y nuestras sales. Por nosotros y por el mundo del que somos parte y partes. A medida que pasan los años, nuestra estadía por acá comienza a mutar, mutamos, de eso se trata, del cambio, del anti-conformismo. De los gritos, las guerras, las luchas y la libertad. El cuerpo pasa factura, el alma pide tregua y las ideas nunca paran. Aunque ésa idea me da tristeza, también me hace reír. Que duela el cuerpo es señal de lo vivos que estamos, las emociones no nos pasan por al lado, no nos rozan, nos invaden, nos penetran los rincones más vacios. De las treguas se vuelve a la guerra, hay miel, hay sal y sol. Somos incondicionales al amor, y él a nosotros, cuando es correspondido. Todos los días de mi vida algo me sorprende. La diversidad mental que hay en este mundo me deja anonadada. El poder que da el poder, el egoísmo, el narcisismo, la falta que hace ponerse un poco, un rato en el lugar del otro, el escaso tiempo que se le dedica a los demás, sean quienes sean, la cantidad de palabrerío burdo y barato, que no es más que eso y ahí quedará, sin cotizar, sin valor alguno, tantos que hablan y poco hacen, tantos que mueren y nunca nacen por miedo a vivir. Tantos cobardes, tantos amargos, tantos farsantes, tantas caretas, y se creen que pasan in fraganti. Es terrible percibirlos, duele, duele percibirlos, porque son cuerpos sin esencia. Es hora de salir a la luz sin maquillaje, a pesar de lo que pase. No existen puntos medios a la hora de ser y el viento en algún momento nos deja parados en algún lugar aunque no tengamos brújula.-