Hoy no te escribo fantasiosa e ilusionada,
hoy no te miro, ciudad enamorada.
Hoy le escribo a tus escombros y tus callejones,
a tus noches frías, a tu lado B.
Hoy te imagino encendida, prendida fuego,
revolucionaria, enfurecida,
y comparto tu rabia.
Porque en París también se hace de noche y hay nubes de día.
Hay puentes y quiebres,
plazas y callejones,
museos y casonas desoladas,
artistas y mercenarios,
cafés y whiskerías,
albergues y cabarets,
románticos y mendigos.
Mientras, yo estoy del otro lado del mundo
y vos sos lo más cercanos a mis restos del mayo francés.-


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