Sigo necesitando un radar y otros elementos, en apariencia innecesarios.
sigo en constante búsqueda de aquella luz, que emanaban los cuerpos por esos días,
sigo, aunque a veces menos inquieta, por la neblina,
sigo, negando con la cabeza y asintiendo desde el corazón,
sigo suplicando con plegarias inválidas,
sigo al encuentro de la esperanza que olvido y me olvidó,
sigo queriendo profundamente que mis sentidos se descoloquen,
sigo en la vorágine del camino, que elijo reiteradamente a pesar de sus piedras,
sigo siendo la misma allí parada al mirar atrás,
sigo con aquel sentimiento incómodo dentro, que no me deja de gustar,
sigo las huellas presentes, por más invisibles y equívocas que sean.
sigo sin adjetivos de posesión, sin certezas, con incertidumbre y a media luz...
