martes, 19 de febrero de 2013

"GRIETAS".-

Desde la habitación, veo al cielo que se va abollando. Tiene grietas, que relucen más, cuando no hay sol. Surcos, espacios vacíos, interminables, de un gris profundo. 
En el vidrio se refleja mi cara por la mitad, casi luna y la punta de mi nariz  intentando alcanzar los rayos. 
Hay ruido, mucho ruido. Truenos imponentes, relámpagos enceguecedores, y agua pura. Agua que limpia, que quiere corroer todo el polvo del suelo, aunque tarde o temprano, se haga barro. Igual pasa con las penas. Si pudiera alguien hacernos una radiografía espiritual, seguramente saldrían manchas, de todos los tamaños y tonos. De todos los tiempos e intensidades humanas. Y nosotros, tan ilusos, apretamos con fuerza los ojos, hundimos los párpados, ocultamos las pestañas, bajamos la guardia y evaporamos la tristeza mediante lágrimas; pero a veces no alcanza, aunque nunca está demás. 
Solos e individualistas, nos coloreamos un poco para evitar palidecer al mundo, para salir del gris, para salir de la tormenta.