Decidí escribir, como casi siempre lo hago, porque más allá de gustarme, en algunos casos o situaciones particulares es mi forma de escape, mis palabras de catarsis, mi cable a tierra, mi encuentro conmigo, mi alma y mi parte más mental, en perfecto equilibrio con mi espíritu. Esta vez fue por esto último la elección, sumada la sensación amarga, la bronca, la impotencia que dejó en mí un llamado telefónico, que en unos segundos pasaré a relatarles. Es la primera vez que hago esto, escribir directamente, en primera persona y dejar más que claro que el texto sí está hablando de mí. Pensé demasiado, por el clásico miedo a lo público, al "qué dirán", aunque los que me conocen bien saben que generalmente no me interesa, pero en este caso particularmente lo tuve, porque se metieron con mi mayor debilidad, con mi único "defecto" incorregible, con el más profundo de mis dolores, se metieron con mi visión del mundo, con mi estética, con lo que me tiene acá y lo que muchas veces hace que tenga profundas ganas de no estar. Se metieron con mis ojos, con mi mirada al 50%, con esa pequeña diferencia que me hace sentir tan distinta a los demás.
Nací hace casi 22 años, un 12 de octubre del año 89, 3 meses antes de la fecha anunciada a mis papás. Mi hermano y yo tendríamos que ser del 9 de enero, del 90 y de capricornio. Por alguna razón, mala praxis, desinformación, tratamientos caros, cual fuese, que en este momento y nunca se me dio la gana averiguar, nacimos seimesinos, pasamos casi tres meses en incubadora y en más de una ocasión nos enfrentamos con la muerte. Mis papas sufrieron mucho, al igual que todos los que nos esperaban, con el amor, la felicidad y la esperanza que se le deposita a un bebe. La expectativa era enorme, sumada al hecho que en vez de ser uno , fuimos dos. Los pronósticos no eran alentadores, la pregunta era ¿sobreviven? y si sobreviven, ¿qué secuelas van a quedar en ellos?. Como es de esperar, al salir al mundo tres meses antes de lo previsto, el desarrollo no es igual al de un bebe que estuvo los 9 mese en el vientre de su madre. Mi mamá siempre fue muy consciente y cuidadosa, mi papá dejó el cigarrillo cuando se enteró de que iba a poder festejar por primera vez su día. Nos cuidaron desde nuestra gestación. Pero a veces Dios, la ciencia, el destino, el azar o lo que sea juega buenas y malas pasadas. A nosotros nos fue bien, si hoy estoy escribiendo esto es porque, según mi analista, tuve fuerza, fue3rza vital, me quise quedar, mi entorno no quería dejarme ir y mi hermano sin mi no se quedaba ni se iba y yo sin él tampoco. Es como le dije una vez "si nos quedábamos, nos quedábamos los dos". Él es no vidente, yo tengo miopía, estrabismo y no veo de mi ojo derecho. Nos operaron con láser a penas nacimos y estuvimos en manos de los mejores oculistas y el mejor pediatra. Mis papas y nuestra familia se encargo de moldearnos y hacernos quienes somos hoy. Fernando periodista, violinista, un caballero, dueño de una percepción suprema, mi fuente de admiración. Yo aprendí muchas cosas gracias a mi condición. Desarrolle cierta sensibilidad que creo tiene que ver con eso. Somos sobrevivientes, de una guerra con la vida. Es nuestra historia, nuestra lucha, como la de muchos, como la de pocos.
Soy feliz siendo quien soy, pero para esto tuve que enfrentarme con situaciones que en parte me fortalecieron pero por dentro me dolieron, me dañaron, me marcaron y me marcan.
El sábado anterior, madrugada de domingo sería, recibí un llamado anónimo. Cuando atendí lo único que se oía eran voces femeninas, distorsionadas. Pregunte quien habla, a lo que respondieron "bizcocho, bizcocho". Lo primero que pensé fue" se confundieron de persona o de número", volví a preguntar, repitieron lo mismo y ahí caí. "Bizcocho, bizcocho" = "Bizca, bizca". Dejé el teléfono sobre la mesa hasta que cortaron.
Las personas somos buenas o malas. Por naturaleza, crianza, vivencias, experiencias. Estas personas tienen mucha maldad en sima. No conmigo, con ellas. Definitivamente tiene mucha bronca, se detestan demasiado, porque pierden tiempo en agredir a alguien, en este caso a mí, en vez de solucionar sus problemas, acomodar su vida y disfrutar de un trago, música o una charla con amigos un sábado a la noche. Uno de mis pensamientos antes de publicar esta nota fue, "si lo hago público, les doy trascendencia, les doy importancia". Es hora de descargarme, de desquitarme, porque no es la primera, no será la última vez que para hacerme sentir mal o agredirme, utilizan, se agarran de mi problema visual. Me parece muy bajo, muy mediocre, caer en un "bardeo físico" para insultar al otro, hay formas mas sanas e inteligentes, pero ¿que voy a exigir de alguien que actúa asi?. ¿Respeto?, no. ¿Altura?, no.¿ Coeficiente intelectual elevado?, no. No puedo exigir nada, no tiempo. Siempre les digo a mis amigas en chiste, "encima que me insultan, me insultan mal, soy miope no bizca, ¡aprendan!". Esto me llevo a recordar viejos momentos de tristeza, de pequeña era "Anteojito", "Chilindrina", "cuatro ojos". A medida que fui creciendo, fue empeorando hasta llegar a la burla maligna, al destroce. Gracias a la educación que recibí en casa, la formación de mis maestros, el amor constante e mi familia mis amigos y la gente que realmente e quiere bien, me tallé, censuré ciertas críticas y comentarios. Vivo expuesta, por mi carácter, desatado, impulsivo, irascible, eléctrico. Es mi esencia, así soy. Me defiendo si me atacan o si atacan a alguien que quiero o que no sabe hacerlo. Inconscientemente me hice así, gracias a ellos estoy acá quejándome libremente, a "viva voz".
Ojeando la revista que viene junto a un diario del domingo, encontré una nota que le hicieron Roberto Bíscaro, un hombre con albinismo que vive en Brasil. Es Profesor en Letras y escritor en su propio Blog, "Albino Incoerente".
Leyendo, él contaba de su lucha propia por ésto, de la gente que es como él y los infortunios que debía pasar por protectores solares caros, un sistema de salud ineficiente, entre otras cosas, y la discriminación que sufrió durante años. También mencionaba:
" ...vi un documental sobre enanos y me pregunté por primera vez como hacían para enfrentar ciertas cuestiones cotidianas , como usar un cajero automático. Nunca lo había pensado, porque mi problema no es la altura, si el tamaño de las letras. El contacto con el otro me está haciendo mirar más allà de mi ombligo y me vuelve más tolerante ante la falta de información. Por eso es tan importante que se muestre en los medios la diversidad y también que se expresen los grupos que se sienten invisibles o perjudicados...".
Me sentí tan identificada con sus palabras, por eso lo cito y estoy frente a mi teclado. Tantas veces lloré, cuestioné a Dios mi estadía en este mundo. No entendía porqué ciertas personas disfrutan del sufrir de otras. Hasta que descubrí que su motor es la crueldad y su impulso vital, su baja autoestima.
Hace unos días escribía: "Es ley, se paga el derecho de vida, de paso y de piso". Mi enojo me hizo motivarme, pensar "encima que tuve que ser diferente, tengo que soportar que otros lo noten, y me lo hagan saber todo el tiempo". Si, tengo que soportarlo.
Todos tenemos una cruz, es cuestión de saberla orientar, de dirigirla hacia el norte.
Gracias por leerme, apoyarme, acompañarme, entenderme y sobre todas las cosas quererme. Cada uno a su manera, desde su lugar y con su estilo.
Desde lo más profundo de mí, con altos grados de sinceridad.
Alina.-

No hay comentarios:
Publicar un comentario