"LindO te extraño mucho
Vieras que solA estoy
Yo estoy aquí atrapadA
En Honolulu." ,
"Honolulu" - Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.-
"(...)Era mejor un poco de nada que la nada misma(...)"
Sacando de contexto citas de nuestras charlas, me encuentro con algunas que me acercan a la muerte. Me apuñalan, me hieren, me "matan" cruel y lentamente. Una eterna balacera de palabras, más o menos cotizadas, que forman parte de habituales rituales aburridos, predecibles, poco y tan interesantes.
No estoy en el infierno, no, pero sin vos no hay paraíso alguno en el que quepan mis pies y se fundan mis placeres.
Te necesito, te amo, te quiero lejos, me haces llorar.
Me gustan tanto tus besos, aunque van secándome por dentro. Extraño tu cuerpo, tu manera de tocar, que me aprietes de a poquito y juegues a arrancarme la piel. Extraño tu boca en mi cuello, tu lengua en libertinaje. Tus manos revolviéndome el pelo y tus suspiros profundos. Extraño tu pasión, tan caballerosa, sutil, y llena de deseo. Tu mirada pícara, tu voz cantando melodías dulces en otro idioma. Tus saludos de mañana y toda la fiaca que contagias cuando intentas levantarte. Extraño tomar mi taza de café mientras te miro dormir. Extraño tus cosquillas. Tus abrazos y tus brazos que me hunden con fuerza en tu pecho.
Te extraño en mi y es tan extraño querer dejar de hacerlo. Dejar de extrañarte quiere decir mucho más que ésas tres palabras, quiere decir dejarte ir, dejarme ir, censurar la memoria, suprimir el cariño, contener el deseo, olvidar buenos tiempos, y ubicarte temporalmente como una página ya pasada.
Te necesito, te amo, te quiero lejos, me haces llorar.
Me gustan tanto tus besos, aunque van secándome por dentro. Extraño tu cuerpo, tu manera de tocar, que me aprietes de a poquito y juegues a arrancarme la piel. Extraño tu boca en mi cuello, tu lengua en libertinaje. Tus manos revolviéndome el pelo y tus suspiros profundos. Extraño tu pasión, tan caballerosa, sutil, y llena de deseo. Tu mirada pícara, tu voz cantando melodías dulces en otro idioma. Tus saludos de mañana y toda la fiaca que contagias cuando intentas levantarte. Extraño tomar mi taza de café mientras te miro dormir. Extraño tus cosquillas. Tus abrazos y tus brazos que me hunden con fuerza en tu pecho.
Te extraño en mi y es tan extraño querer dejar de hacerlo. Dejar de extrañarte quiere decir mucho más que ésas tres palabras, quiere decir dejarte ir, dejarme ir, censurar la memoria, suprimir el cariño, contener el deseo, olvidar buenos tiempos, y ubicarte temporalmente como una página ya pasada.
Como uno retoma a veces los libros y relee citas subrayadas, vuelvo a tu página y así intento no perderme de vos.
Espero tampoco me pierdas de vista.
Espero tampoco me pierdas de vista.

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