jueves, 11 de julio de 2013

NEGLIGENCIA I

Nunca el techo había sido tan profundo,
nunca, la habitación tan nebulosa,
nunca, las paredes tan blancas.
Nunca el aire tan irrespirable,
en tal estado de contaminación.
Porque nunca,
jamás,
me había sentido a tal punto la evasión.
Mal pensaba que me había acostumbrado,
a rasgarme de a ratos
Esta vez, la ausencia me rompió.
Me redujo a escaso polvo muerto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario