Las palabras no relatan ya,
detienen impulsos,
se caen amarillas,
de ser tan pronunciadas
sin aliento.
Llanto que delata repetido temor,
"no puedo más
morderte la sonrisa,
no puedo más,
respirar de tu quietud".
Pierdo atención,
ante todo este rosal
de negaciones,
mientras despido tu sombra,
a penas estirando los dedos.
Y en algún "después",
estrecho los lazos,
que dejaste a medio atar,
entre nostalgia y melodías,
que tambalean mi razón .
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