jueves, 29 de marzo de 2012

"BOCANADA".-

El viento golpea con extraña suavidad las copas de los árboles y se filtra sin pudor por la ventana. Algunos ases de luz nos invaden, obligándonos a abrir los ojos. Mientras, las pestañas chocan provocando cosquillas en alguna mejilla. Mientras las respiraciones se mezclan, con la tranquilidad y los susurros de esa mañana, tan cálida por dentro, tan fría al exterior. Escucho con claridad los latidos de un corazón aturdido que por momentos descansa y se deja percibir. Una sensación de calma acompaña mi inercia y mis ganas de quedarme acurrucada, como si afuera hubiera ruido, como si afuera fuera el fin, porque ahí me sentía soñadora y protegida, lejos de las penumbras y de los rincones vacíos, lejos de la amargura que supera lo sensorial. Los minutos no corren,  el disco eterno  se quedo en la mejor canción. Y el sol salió para los dos.

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