Mente intranquila, espíritu en revolución, sensaciones a flor de piel. Momentos de doble sensibilidad, de todo a nada. De entendimientos a enredos difíciles de aclarar.
Su voz no se oye clara, ni con su dulzura habitual. Se está opacando su sonido, sabe que es temporal. Hoy es puramente nómada. Viaja de las sombras a la luz. Olvida sacar el pasaje de vuelta en más de una ocasión. ¿Estará oscureciendo? ¿Se estará oscureciendo? ¿O será un real manifiesto del despertar de sus palabras? Aquellas que siguen vivas, por suerte de algunos y desgracia poco ajena, todavía comparten espacios dentro de si.
Es imposible calmar la expresión, más cuando se trata de la propia. Los más perjudicados resultamos ser nosotros mismos y no quienes deberían estar escuchándonos.
Es algo parecido a una auto represión. Reprimimos impulsos, deseos, hasta sueños. Nos autocensuramos, no encontramos demasiadas salidas. Éso no es buena señal.
Declarada "en estado de emergencia" ella entra en caos. Está a punto de hacer cortocircuito hasta que la vengan a apagar o mínimamente reciban algunos un par de chispazos, para no olvidar su presencia. Más caprichosa que al principio, empeñada en no renunciar a lo que cree justo, a lo que se merece: una fracción de tiempo, oídos, respuestas y adecuados silencios.
Alina Fabre.
Todos los derechos reservados.
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